Los protocolos se han diseñado como herramienta para “prevenir, detectar y actuar” ante cualquier situación que vulnere los derechos de la infancia en este campo. Se ha diseñado tanto un “Flujograma del procedimiento de comunicación” como un “Modelo de protocolo” para que los clubes puedan adaptarlo y utilizarlo. El programa pretende prevenir y proteger en el ámbito deportivo ante cualquier situación o forma de violencia.
El Ayuntamiento de Leioa, dentro del programa municipal “Babestu”, ha concluido con el diseño y puesta a disposición de los clubes del municipio de los protocolos de prevención y actuación para proteger a la infancia en el ámbito deportivo ante cualquier situación o forma de violencia.
Dichos protocolos recogen la serie de actuaciones que deberán ponerse en marcha en el momento en el que se visibilice o verbalice una situación de violencia, así como los canales por los que se deberá actuar. Las herramientas contemplan tanto situaciones de incumplimiento de código ético o de conducta, como posibles actos constitutivos de delito.
En el marco de difusión de estos protocolos, representantes de diferentes clubs deportivos de Leioa han participado en una sesión de formación práctica de la mano de Iñaki Alonso, experto del Consejo de Europa en prevención de violencia contra la infancia y director de Kunina Sport and Education, empresa que colabora con el Ayuntamiento en el desarrollo del programa.
FLUJO DE COMUNICACIÓN Y PROTOCOLOS DE ACTUACIÓN
Se ha puesto a disposición de los clubes un “Flujograma del procedimiento de comunicación” ante incidentes que vulneren la protección de la infancia en entidades deportivas, que determina los pasos a seguir ante estas situaciones.
Además, también se ha elaborado un “Modelo de protocolo de actuación” para que cada institución deportiva pueda comprometerse en la protección a la infancia, y contar con un protocolo de respuesta.
Mediante este protocolo, las entidades deportivas se comprometen, entre otros, a programar y diseñar sus actividades deportivas y de ocio sobre la base del “respeto a los derechos y libertades de las personas menores, incluida la diversidad sexual y de género, la igualdad, no discriminación y prohibición de todo tipo de violencia", así como a "informar a las autoridades competentes cuando se den casos de violencia constitutivos de delito”. También, a resolver con “celeridad y eficacia” las solicitudes de ayuda presentadas en la entidad, y “adoptar medidas de protección hacia las víctimas o terceras personas que hayan informado de cualquier conducta violenta”.
Además, deberán designar a una persona de referencia a la que deberán notificarse estas situaciones, para que ponga en marcha las medidas oportunas.
El protocolo guiará además a las entidades en la definición de actuaciones de prevención y análisis de riesgo, así como actuaciones de intervención y de seguimiento.
Entre las actuaciones de prevención, se incluye la realización de formación especializada, “inicial y continua”, en materia de “derechos fundamentales de la infancia y la adolescencia” a las y los profesionales que tengan contacto habitual con menores, y el análisis de los riesgos o las “situaciones potenciales de peligro de sufrir daño o violencia”.
En cuanto a las actuaciones de intervención, contemplan la designación de un delegado o delegada de protección, así como los plazos y pasos que deberán darse en respuesta a la presentación por escrito o verbal de la solicitud de ayuda.
Además, los clubes se comprometen a hacer un seguimiento del caso, procurando “protección a las personas implicadas” y garantizando la confidencialidad de los datos.
La documentación trasladada a los clubes incluye también plantillas para elaborar toda la documentación necesaria, tales como el cronograma de tareas y acciones, un modelo de impreso de solicitud de ayuda y un modelo para la designación formal de la persona delegada de protección.